



Que Dios les bendiga. Mi nombre es Miguel Angel Obejero, y tengo el gusto de compartir con todos ustedes lo que el Señor ha hecho en mi vida. Conocí al Señor a la edad de 7 años, pero la gracia y la protección de Dios estuvo conmigo desde que nací.
En el año 1977, cuando nuestro país pasaba por un momento especial, allí el Señor rescató mi vida, ya que al momento de nacer fui separado de mis padres por más de 24 hs. Cuando el médico me entregó a mi padre le dijo “agradezca a Dios que lo puede tener”… realmente fue la mano de Dios que allí ya comenzaba a obrar en mi vida.
Cuando llegué al camino de Dios fui el último de mis hermanos en acercarme a El. A pesar de mi corta edad y de que no creía en las religiones, cuando me acerqué al Señor fue distinto, ya que Él lleno ese vacío que sentía dentro de mí. Aunque a la edad de 7 años los chicos solo piensan en jugar, yo sentía que algo me faltaba y ese algo lo pude encontrar en el amor del Dios hacia mi vida.
A medida que iba conociendo a Dios, creyendo en su palabra y lo que El había hecho por mi, empecé a experimentar cambios en mi vida y a ver los milagros que hacia Jesús en aquellos que le creen a su palabra, no sólo en mi, sino a través de mi en mi familia.
Les comparto mi primera oración contestada por Dios. A mi hermano mayor le habían robado la bicicleta en el trabajo y ese día llegó muy angustiado. Llorando les contó a mis papás lo que había pasado. Entonces yo cuando oí esta situación fui a una habitación, me arrodillé y le pedí a Dios que pueda encontrar la bicicleta; y el Señor no tardó en contestar mi oración. Al otro día mi papá fue a hacer un trámite cerca de casa y los ladrones que le habían robado la bicicleta a mi hermano se la ofrecieron para que se las compre. Mi papá reconoció la bicicleta y se la devolvieron pidiéndole disculpa. Cuando vi llegar a mi papá con la bicicleta fui a la misma habitación a darle muchas gracias al Señor. Fue algo increíble para mi.
Desde ese momento pude ver la mano de Dios obrando también en mi vida a través de distintas sanidades en mi cuerpo.
A los 2 años se me declaró asma. Cada vez que tenía los ataques pasaba horas tratando de recuperarme, se me cerraba el pecho, me faltaba el aire y no podía respirar. Los médicos lo habían declarado como crónico. Por este motivo no podía hacer ejercicio físico que me agitara. Pero ya en el camino de Dios, en una campaña de sanidad el Señor me sanó y me libró, y no me dejó ninguna secuela. Hoy puedo andar en bicicleta, puedo correr, ¡Dios realmente obró en mi vida!.
Tantas otras sanidades obró Dios en mi vida…
Mi piel tenía una enfermedad, de la nada se me ampollaba la piel en cualquier parte del cuerpo produciendo un gran dolor. Los médicos no podían encontrar el motivo. Hicieron distintos estudios y no había resultados. Así fue que en una clase de escuela dominical hablamos de los milagros de Jesús, y cuando terminó la clase cada uno presentó una petición a Dios por sanidad. Recuerdo que yo presenté mi petición y todos los días me miraba para ver si Dios había contestado, pero no mejoraba nada. Hasta que un día le pregunté a mi maestra de escuela bíblica por qué Dios no me contestaba. Ella me preguntó si yo estaba siempre mirándome las heridas, y le dije que si. Su respuesta fue que no lo haga más, y que confié en El. Fui obediente, lo dejé en sus manos y Dios me sanó.
Esto es algo de lo mucho que Dios hizo en mi vida, pero a los 15 años por distintas circunstancia me alejé de Dios. Pero es tan grande su amor hacia nosotros que a pesar de que le di la espalda, El siempre me cuidó y guardó.
A los 20 años otra vez vi su amor y misericordia hacia mi vida. El me recibió nuevamente con los brazos abiertos, me perdonó y hoy tengo el enorme privilegio de poder estar participando en su obra.
Hace 2 años pasé el momento más difícil de mi vida. La mano de Dios obró nuevamente, me rescató de la muerte tres veces. Tuve que ser intervenido quirúrgicamente por un problema de tiroides. Para los médicos era una cirugía sencilla, pero por una mala praxis tuve que ser intervenido tres veces en el mismo día. Cuando había bajado los brazos porque ya no quería saber nada más de la vida, ahí pude sentir la fuerza de Dios que me alentó para que no me rinda y pude ver su amor a través de mi familia y de mis hermanos en la fe. Verdaderamente los médicos le daban a mi familia muy pocas esperanzas de que pudiera salir vivo de terapia intensiva, pero Dios tenía otro diagnóstico. Empecé a recuperarme, para asombro de los médicos, de una forma que no lo podían explicar; pero cuando estaba por salir de terapia me afectó un virus intrahospitalario de los más fuertes que había, y nuevamente se manifestó el poder de Dios, me sanó y me libró y no me quedó ninguna secuela de este virus. Los médicos mismos le dijeron a mis padres que realmente fue un milagro que yo esté vivo, ese virus era fulminante y los que lo padecieron no sobrevivieron.
Dios es fiel y siempre nos sorprende con nuevas cosas. Hoy puedo darle gracias a Dios por su gran amor y misericordia hacia mi vida. No tengo más que palabras de agradecimiento por haberme rescatado y darme a Jesucristo, su Hijo, como mi Salvador, y el enorme privilegio de poder participar en su obra.
Se y confío en Dios que va terminar su obra en mi vida.
Hoy a mis 32 años puedo decirte a ti, amigo/a que esta leyendo lo que Dios hizo en mi vida, que Él es el mismo, Él te ama y tiene lo que estás necesitando. Así que te animo a que le conozcas, y podrás ver sus maravillas en tu vida así como yo la veo cada día que vivo en Él.
Que Dios te bendiga y espero que te haya sido de bendición y aliento lo que pude compartir.
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