



¿Quién no se ha sentido abandonada o abandonado en esta vida?
Mujeres, niños, hombres, ancianos… El sentirse abandonado se experimenta de diferentes maneras: ya sea por el abandono total o parcial, la falta de diálogo, la falta de interés por la otra persona, la falta de afecto o reconocimiento de lo que entregamos, la rutina, los traumas propios que cada uno arrastra desde su niñez, la vorágine de este mundo indiferente que pasa a nuestro lado sin vernos… y otra vez pienso... ¡¿Quién no se ha sentido abandonado, abandonada?!
¡Pero qué hermosísima palabra encontramos aquí!
Primeramente un reconocimiento. Qué importante es que otros reconozcan la situación en que uno se encuentra o se siente. Porque muchas veces se nos extiende una palabra pero con la falta de reconocimiento. Eso suena como aquellas personas que piden una moneda en la calle y que, por sacársela de encima o para justificar la conciencia, le dan una limosna, pero sin detenerse a pensar por qué está allí.
¡¡Qué diferente es Dios!! El ve. Ve lo que el hombre no ve. Ve en lo profundo de nuestra alma. Ve allí donde la vida nos marcó. Ve dónde el descuido de otros o la tragedia nos colocó. Ve la tristeza que surca el alma. Ve lo que se intenta tapar con el maquillaje. Y donde El ve, es donde se manifiesta Su corazón. El nos llama con amor eterno, con el mismo amor que lo llevó a la cruz. Como dijo el Señor Jesús, hoy nos dice: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". Como aquel niño que molesto o que se siente mal, acude a los brazos de su madre sabiendo que lo arrullará y dormirá en un sueño reparador.
El llamado de Dios es lo más hermoso. Es como un bálsamo sobre nuestro dolor. Responder a ese llamado de amor es lo más delicioso que nos puede pasar. El nos llama a una nueva vida, a paz, a victoria, a ser lo que realmente debemos ser. En el verso 4 de Isaías 54 dice "No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada".
El enemigo de nuestras almas (el diablo, el calumniador) hace creer a la humanidad que Dios echó a rodar el mundo y se olvido de él. Sin embargo, las Escrituras atestiguan lo contrario: "Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti". Isaías 49:14,15.
¡Atrévete a cambiar tu destino! Dios pone la llave en tu mano, de ti depende abrir la puerta a su mansión, El te invita a entrar. ¿Qué harás con esa llave?
Responde al llamado de Dios. Corre a sus brazos. El te está esperando para sanar tus heridas, darte una nueva vida, y colmarte de su amor.
Devocionales anteriores
#1 San Mateo 14:24,25
#2 San Juan 14:27
#3 Salmo 17:20
#4 ¡Felíz Navidad!
#5 Marcos 1:31
#6 Isaías 54:6
#7 San Juan 11:40
#8 2° Corintios 2:14a
Nota de Interés
Si se analiza lo que representa el vocablo "Fundamento", encontraremos razones profundas para pensar, meditar, y afirmarnos....
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