Devocional"La tomó de la mano y la levantó" (Marcos 1:31)






¡Qué maravilloso es experimentar en la realidad el que alguien nos extienda una mano!

¡Qué importantes son y cuántas buenas cosas podemos hacer con ellas!

¿Cuántas veces en nuestra vida hemos necesitado encontrar una mano que se extienda hacia nosotros en el momento justo en que la necesitamos? ¿Cuántas veces le hemos dicho a alguien, "me das una mano"?

¿Alguna vez se puso a pensar, cuántas cosas puede hacer una mano? Por ejemplo… levantarte si estás caído, sostenerte cuando estás débil, darte de comer si estás desvalido, acariciarte si te sientes triste o solo. A cualquier edad necesitamos una mano que se tienda en nuestra ayuda.

Querido amigo o amiga, aunque no nos conocemos quiero decirte que quiero darte una mano. Una mano que te conduzca a una vida plena y verdaderamente feliz, y ¿sabés por qué? Porque alguna vez la necesité; me sentí sola, frustrada, que a nadie le importaba, que estaba como de más en este mundo, que sobraba en muchas partes. De adolescente me había hecho amiga del cigarrillo, llegué a robar muchas veces por comprarme un atado. Odiaba a mi madre porque, en mi ignorancia, la hacia responsable de haberme traído al mundo. A veces pensé en terminar con mi vida, pero creo que una mano invisible lo impidió. Estaba enferma de tristeza, de soledad, de una falta de sentido en la vida, estaba enferma en mi alma, y  mi cuerpo físico comenzó a sentirlo también, la vida me era una carga pesada.

Pero… un día alguien me tendió la mano y me señaló un camino por el que nunca había pasado. Me habló de una persona especial que podía ayudarme. Yo tenía mil dudas, pero fui. También me recomendaron un libro, que lo compré y lo empecé a leer. Es decir, acepté esa mano que esa persona especial tendía hacia mí, y desde ese día fui una nueva persona. Fue la persona más maravillosa que encontré en la vida. Hizo mucho más que levantarme, o darme de comer, o sostenerme, o brindarme una caricia; esa mano tocó las heridas de mi alma y las curó. El quitó el dolor de mi alma, tocó mis labios y convirtió mi mueca de dolor, en una hermosa sonrisa, y me enseñó a cantar una nueva canción. Esa mano fue la mano del "Señor Jesús", el Hijo de Dios, Aquel que tanto nos amó, que compró a precio de su vida, una nueva y feliz vida para todos los que creen en El.

La mano que yo te extiendo es para ayudarte a conocer el gran amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, El cual te dice "venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" S. Mateo 11.28. Dios te Bendiga.

Pastora María Luján Mancini de Gaita.




Devocionales anteriores
#1 San Mateo 14:24,25
#2 San Juan 14:27
#3 Salmo 17:20
#4 ¡Felíz Navidad!
#5 Marcos 1:31
#6 Isaías 54:6
#7 San Juan 11:40
#8 2° Corintios 2:14a

Seguinos en

Nota de Interés
Si se analiza lo que representa el vocablo "Fundamento", encontraremos razones profundas para pensar, meditar, y afirmarnos....

[+]

Testimonios
Sebastián Leandro Russo: "Hola, mi nombre es Sebastián y estoy cumpliendo 3 años de nuevo en el camino de Dios..."

[+]

Devocionales
"Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús" (2° Corintios 2:14a) - Dios obtiene sus mayores victorias...

[+]

Pedidos de Oración
Devocionales