



El mar en el sentido bíblico, representa al mundo con sus grandes oleajes; las olas que el viento levanta, representan los grandes problemas que azotan a todos los que estamos en medio de él, azotados por grandes olas de problemas. Quizás tú estás en este momento como esa barca en medio del mar, azotado o azotada por problemas o adversidades que te presenta la vida, luchando contra los vientos, cayendo y levantándote dentro de esa barca que es balanceada y sacudida por las olas. Pero mira, presta atención: hay alguien que te ama y tiene el poder para salvarte, alguien que viene a ti caminando sobre el mar, (sobre el mar quiere decir que puede aplacarlo con sus pies) sobre esas olas impetuosas y embravecidas. Observa el pasaje bíblico, El viene justo en el momento más difícil, cuando ya estás agotado, cuando ya sientes que desmayas, que ya no tienes fuerzas; El versículo 26 que le sigue dice que era la cuarta vigilia de la noche, noche oscura, la cuarta vigilia es entre las 3 y las 6 de la madrugada, quiere decir que habían pasado la noche luchando solos y sin resultado alguno. Así puede que te encuentres, que vienes de estar luchando solo o sola, en una larga noche de conflictos y sin resultados; pero ahí viene el Señor… se acerca para salvarte; pero mira el texto, estaban tan agobiados, confusos y temerosos, que ni lo reconocieron, creían que era un fantasma. Y así pasa a veces con nosotros, que cuando el señor con amor y poder viene a salvarnos de caer en el abismo de la desesperación, no le reconocemos, y hasta a veces se lo rechaza. ¿Sabes? el viene a nuestras vidas a través "del mensaje del Evangelio" las "buenas Noticias" el único mensaje de salvación. Y te dice "Ten animo, YO SOY no temáis, YO SOY sí, Yo mismo SOY, soy Jesús el Cristo, el que vino y murió en la cruz por ti, venciendo allí al pecado al diablo y a la muerte, y vivo para siempre.
Pedro, quiso hacer lo que hacia Jesús, y el Señor se lo permitió: ¡Anda Pedro camina sobre las aguas!- dijo Jesús. Y andaba, pero no solo que los vientos seguían soplando, sino que al sacar la mirada del Señor, comenzó a hundirse. Su osadía no le sirvió, y esa clase de fe, tampoco. Necesitó tomarse de la mano que Jesús le tendía, y así como la tomó, el Señor subió a su barca. Los vientos se calmaron y no hubo necesidad ni de reprender al mar.
Tómate de la mano del Señor e invítalo a subir a tu barca (tu corazón), y verás que esos vientos tempestuosos que hoy te agobian, se calmaran, y podrás continuar en el viaje de esta vida, entonando una canción que ¡Alabe a Dios!
Devocionales anteriores
#1 San Mateo 14:24,25
#2 San Juan 14:27
#3 Salmo 17:20
#4 ¡Felíz Navidad!
#5 Marcos 1:31
#6 Isaías 54:6
#7 San Juan 11:40
#8 2° Corintios 2:14a
Nota de Interés
Si se analiza lo que representa el vocablo "Fundamento", encontraremos razones profundas para pensar, meditar, y afirmarnos....
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